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Escucho mucho estas frases
“Ser fuerte es no necesitar a nadie”
“Cada uno debe arreglárselas solo”
“Tú preocúpate solo de ti”
Pero cada vez estoy más convencida de que esa idea nos está haciendo daño.
Porque nuestra humanidad no se construye en soledad.
Se construye en relación.
Hace cinco meses mi marido, un gran amigo (Pipe) y yo asumimos la asociación Al Alimón. Es una pequeña librería de segunda mano de barrio, pero nosotros soñamos con que sea algo más que una librería.
Estamos trabajando mucho para que sea un lugar de encuentro ( y ya está ocurriendo la magia =))
…un espacio donde personas de realidades muy distintas puedan cruzarse, escucharse y volver a descubrir que la vida se construye con otros y que el otro me enriquece.
En estos meses he visto cosas muy bonitas.
Jóvenes que llegaron solo buscando un lugar tranquilo donde estar un rato. Sin conocer a nadie. Y poco a poco empezaron a quedarse.
Primero una conversación, después una risa, luego una amistad.
Hoy algunos de ellos se están atreviendo
a tomar decisiones importantes en su vida como entrar a estudiar
o cambiarse de ciudad buscando un futuro mejor.
Y cuando les preguntas qué cambió…
muchas veces la respuesta es simple pero muy profunda:
Ya no se sienten solos.
Saben que hay personas que creen en ellos,
que les miran con respeto,
que confían en lo que pueden llegar a ser.
…y eso cambia todo.
Viviendo en España me ha pasado algo parecido.
(que fuerte como pasa el tiempo volando)
Vivir fuera tiene desafíos. Hay momentos de incertidumbre, de cansancio, de nostalgia.
Pero en Al Alimón he encontrado comunidad.
Personas de muchos lugares distintos, a veces somos más de siete países compartiendo una misma mesa,
y sin embargo algo nos une.
Nos escuchamos.
Nos reconocemos.
Nos acompañamos
… y cuando eso ocurre, incluso estando lejos de casa, la vida vuelve a tener sentido.
Porque una cosa es estar solo.
Y otra muy distinta es sentirse solo.
Una persona puede sentirse sola incluso
- en una familia,
- en una comunidad,
- en una ciudad llena de gente.
La verdadera soledad aparece cuando uno no se siente
- Escuchado,
- Reconocido,
- Mirado como alguien valioso.
Y veo con mucha emoción como Al Alimón y las Cartas Ubuntu favorecen el espacio para sentirnos escuchados, reconocidos y mirados .
Hace poco, en uno de los encuentros del Círculo Ubuntu que estoy realizando,
Un amigos de Argelia, dijo con su español todavía inseguro:
“Es frustrante que uno tenga que escuchar siempre…
pero ¿quién nos escucha a nosotros?”
(Se refería a lo difícil que es expresar lo que uno lleva dentro cuando no domina bien el idioma).
Pero después añadió algo precioso:
“Aquí siento que puedo hablar de mi vida y se me escucha.”
Nos conocimos en el espacio y él estaba viviendo en la calle.
(gracias a Dios, a la ayuda de muchos y sobre todo a su coraje ya no está en calle)
Hoy viene casi todos los días al espacio.
Quiere estudiar para mejorar su español.
Sueña con construir un futuro distinto.
Pero sobre todo hay algo que ha cambiado y que se ve en sus ojos:
El sabe que es querido,
que hay personas que lo acompañan,
personas que creen en él
y que no está sólo en España.
Por eso cada vez tengo más claro y
Ubuntu lo dice de una forma muy clara:
Una persona se hace persona
a través de otras personas.
Si! Nos necesitamos.
Para crecer.
Para atrevernos.
Para descubrir quiénes podemos llegar a ser.
Quizás el gran problema de nuestro tiempo
no es la falta de recursos, es la falta de comunidad.